LAS VIVIENDAS DE USO TURÍSTICO COMO MOTOR PARA LA GENERACIÓN DE EMPLEO

La legalización total de la oferta será clave para el futuro

El mercado laboral es uno de los grandes ámbitos en los que las viviendas turísticas pueden hacer una enorme aportación a la economía española y al modelo turístico. No obstante, quedan algunos retos por resolver, relacionados con la necesidad de contar con un sector totalmente legalizado y el uso de determinadas figuras de contratación.

El impacto sobre el mercado laboral del empleo creado por las viviendas de uso turístico es cada vez más importante, en línea con el crecimiento de este segmento de alojamiento. Medir dicha repercusión ha sido el objeto de un estudio presentado en 2018 por la Asociación de Apartamentos Turísticos de Barcelona (APARTUR), elaborado por el economista Miquel Puig. El informe señala que las viviendas de uso turístico legales de Barcelona generan 4.707 puestos de trabajo a tiempo completo y el salario bruto medio de sus trabajadores es de 19.151 euros anuales, un 14% más alto que la media del sector turístico y un 2% superior al del subsector Hoteles. APARTUR representa a 7.000 viviendas de uso turístico reguladas, del total de 9.600 que funcionan en la provincia, gestionadas por unas 250 empresas. La ocupación media ronda el 76%, según explicó su presidente, Enrique Alcántara, durante la presentación de estudio a primero de año en el Auditorio del Colegio de Economistas. Bajo esta investigación, la Asociación reclama a las administraciones acabar con la oferta ilegal, una condición indispensable para poder frenar la precariedad laboral en el sector.

Barcelona tiene 9.606 viviendas de uso turístico legales y cada una crea 0’49 empleos a tiempo completo

La patronal calcula que el impacto económico directo de los 10,3 millones de pernoctaciones anuales es de 250 millones de euros, y el indirecto, de 610. Para este 2018 se prevé que la recaudación por el Impuesto sobre Estancias en Establecimientos Turísticos (IEET) ascienda a nueve millones de euros. El informe apunta que cada vivienda de uso turístico genera 0,49 puestos de trabajo a tiempo completo, lo que representa un total de 4.707 empleos (el 80%, fijos) y un coste laboral de 118,6 millones de euros. El grueso del personal, el 43%, se dedica a tareas administrativas; el 31%, a limpieza, y el 12%, a mantenimiento, que en ambos casos externalizan más del 90% del servicio. El resto se divide entre recepcionistas (8%) y becarios (6%). El autor del informe, Miquel Puig, indicó que las cifras salariales de las viviendas de uso turístico varían de manera considerable si en el cómputo final no se incluyen ni los becarios ni las personas subcontratadas. En este caso, de los 19.151 euros de salario bruto medio del año anterior se pasa a los 21.810 de 2018. En cualquier caso, son unas retribuciones más bajas que las de la media de Cataluña (24.211 euros, según el INE del 2016), pero un 14% superiores a las registradas en el sector turístico. Esta diferencia se atribuye al peso que tiene en este sector el subsector de la restauración. Cuando la comparación es con los hoteles, las viviendas de uso turístico pagan un 2% más, pero con el matiz de que este último tipo de alojamiento genera un 10% más de puestos de trabajo por pernoctación. La razón fundamental, detalló el economista, es que las habitaciones de los hoteles se limpian a diario, y las de las VT, cada cuatro días, que es la estancia media del cliente. El informe señala que la precariedad laboral en este sector del alojamiento “es relativamente baja”, sobre todo si se compara con los salarios medios del sector turístico en Cataluña.

PROBLEMAS POR RESOLVER
Según ha explicado a esta revista Miquel Puig, sobre los problemas más urgentes que hay atender en estos momentos en cuanto al empleo en las viviendas de uso turístico “sin duda, el principal problema radica en el hecho de que una parte significativa de la oferta turística es ilegal. En una actividad ilegal es imposible garantizar que se está cumpliendo la legislación laboral, y no olvidemos que esta legislación es una de las cosas que nos separa de la barbarie”. Si esta realidad fuese diferente y el 100% del sector estuviera legalizado la situación cambiaría mucho. “Se podría exigir el cumplimiento de los convenios colectivos que sean de aplicación (limpieza, hostelería, etc.)”.

“Sólo favorece a nuestro mercado laboral la creación de empleos remunerados dignamente, y no todo el empleo que crean las viviendas de uso turístico -ni el sector turístico en general- lo es”, señala Puig

No obstante, añade, “la evidencia que hemos recogido- y que se refiere exclusivamente a oferta legalizada- sugiere que ahora mismo se está abusando de las figuras peor remuneradas. Ahora bien, la legalización y la inspección son impotentes contra otro de los problemas que hemos detectado, que es la subcontratación (por parte de grandes operadores) en favor de empresas multiservicio con convenio propio poco superior al salario mínimo interprofesional (SMI)”. Por tanto, “para evitar esta lamentable práctica habría que derogar la preeminencia de los convenios de empresa sobre los sectoriales”. Respecto al efecto positivo sobre el empleo que el crecimiento de las viviendas turísticas pueda favorecer, tanto en el mercado laboral de Cataluña como del resto del territorio español, Puig opina que “si entendemos por “favorecer” el crear empleo, es obvio que el crecimiento de este sector es positivo laboralmente. Pero esta visión es equivocada. Sólo “favorece” a nuestro mercado laboral la creación de empleos remunerado dignamente, y no todo el empleo que crean las viviendas de uso turístico -ni el sector turístico en general- lo es”.

CATEGORÍAS LABORALES
El estudio detalla la estructura laboral del sector y la divide en cinco categorías principales: administración, limpieza, recepcionistas, mantenimiento y becarios. Los trabajadores en la categoría de administración (marketing, comercial, gestión de reservas, recepción general, check in y check out, revisión de pisos, supervisión de limpieza y mantenimiento y gestión administrativa en general) representan el 42% del total de asalariados, que tienen un sueldo medio en bruto de 23.492 euros al año.
El personal de limpieza suponen el 31% de la fuerza laboral total y es un servicio que está mayoritariamente externalizado con un salario bruto medio de 15.790 euros al año. En cuanto al servicio de mantenimiento, también mayoritariamente externalizado, constituye un 12% del total con unos ingresos medios de 18.479 euros. En el caso de los recepcionistas, solo algunas empresas que gestionan viviendas de uso turístico (en el caso de edificios enteros) cuentan con esta figura, que supone un 8% de las plantillas, con un salario medio de 17.843 euros. Por su parte, los becarios representan el 6% del total –en términos de Jornada Completa Equivalente, JCE- y su presencia es muy desigual. En el 43% de las empresas analizadas se detecta más de uno y en dos de ellas hay más becarios que personal fijo, demostrando que la estrategia sobre el empleo de becarios es muy diversa. Según el informe, la figura del becario está diseñada para que la empresa participe en el aprendizaje de un profesional, una estrategia que es coherente con la presencia de uno o dos becarios. Un número mayor podría indicar que se trata, en realidad, de turistas que se financian la estancia en Barcelona a base de dedicar horas a realizar un trabajo que no exige conocimientos específicos pero sí hablar idiomas. Cabe especificar que la muestra del estudio se basa en los datos de 15 empresas gestoras de viviendas de uso turístico en la ciudad de Barcelona, que representan el 11,37% del número de apartamentos turísticos legales de la ciudad (1.092 sobre un total de 9.606).

APARTUR reclama a las administraciones acabar con la oferta ilegal, una condición indispensable para poder frenar la precariedad laboral en el sector

TRABAJAR EN LA ACEPTACIÓN SOCIAL
Las VUT legales movilizan cada año a 2,46 millones de turistas, principalmente familias, con un total de 10,3 millones de pernoctaciones. Ante la reacción contraria al turismo surgida en los barrios más masificados de la ciudad, APARTUR ha instalado hasta el momento 1.100 sonómetros para controlar el nivel de ruido. Según indican desde la asociación, el estudio sobre el impacto laboral de las VUT, elaborado a partir del análisis de las nóminas de 15 empresas gestoras de apartamentos de Barcelona, pretende tener una fotografía actualizada para, entre otras cuestiones, avanzar en una mejor convivencia con la ciudadanía.